Razas de oveja y propiedades del vellón
La lana fieltra porque cada fibra está cubierta de escamas superpuestas que, al abrirse con calor y humedad y moverse en una sola dirección, se traban entre sí y ya no vuelven atrás. Todo lo demás —la mano, el jabón, la temperatura— solo administra ese fenómeno. Por eso la elección del vellón condiciona el resultado mucho más que cualquier herramienta.
El grosor de la fibra se mide en micras y es el dato que mejor anticipa el comportamiento del material. Una merina fina de 18 a 21 micras fieltra rápido, encoge bastante y produce una superficie suave, apta para prendas en contacto con la piel. A partir de 27 o 28 micras la lana pica, pero gana cuerpo: aguanta la forma, resiste el roce y es la opción sensata para alfombras, zapatillas de casa o piezas que deban sostenerse de pie.
En la península conviven razas con vellones muy distintos. La merina española sigue siendo la referencia para fibra fina; la churra y la castellana dan lanas más bastas y de mecha larga, tradicionalmente destinadas a colchones y cordelería; la latxa del norte tiene fibra larga y algo cerdosa, y la ripollesa pirenaica ofrece un vellón intermedio. Ninguna es mejor: son materiales para trabajos diferentes.
Qué mirar en un vellón antes de comprarlo
- Longitud de la mecha: entre 6 y 10 cm es cómodo para fieltrar; por debajo de 4 cm cuesta colocar capas uniformes.
- Rizo: un rizo marcado y regular suele indicar fibra elástica y buena cohesión.
- Puntas: si están secas, abiertas o descoloridas por el sol, se desprenden durante el fieltrado y dejan pelusa.
- Restos vegetales: la paja y el cardo se quedan dentro del fieltro y no salen después.
- Grasa: un vellón muy engrasado necesita lavado previo; sin él, el jabón no llega a la fibra.
- Zonas del vellón: los lomos y los costados dan la mejor lana; el cuello y las patas suelen ir aparte.
Conviene probar un puñado antes de comprometerse con varios kilos. Una muestra de 20 × 20 cm fieltrada hasta el final dice más sobre una lana que cualquier descripción comercial: revela el encogimiento real, el aspecto de la superficie y si el color cambia al mojarse.